A propósito de una encuesta de Los Irreverentes

Ante todo, debo expresar a LOS IRREVERENTES mis agradecimientos por haber incluido mi nombre en una encuesta sobre la gestión de los Senadores del CD.

Es la primera vez, en mis más de 40 años de vida política, que mi nombre aparece en una medición de esta naturaleza.

Por mi ya larga trayectoria política estoy acostumbrado a las encuestas que se realizan con la mejor y más certera de las técnicas democráticas: el voto popular expresado en las urnas.

Fue mediante este método de medición popular y democrático que fui elegido entre 1970 y 1978 cuatro veces concejal, siempre con la votación más alta, en mi ciudad natal Zipaquirá. Luego, en 1990 cuando me reintegré a la vida democrática (entre 1978 y 1990 pertenecí al M-19) fui elegido nuevamente concejal y Representante a la Cámara por la circunscripción electoral de Bogotá-Cundinamarca con 76000 votos.

Se revocó el Congreso para dar paso a la Constituyente y una vez fue aprobada la nueva Constitución, fui elegido Senador en una lista cerrada que obtuvo más de un millón de votos de los colombianos. En el año 2000, los zipaquireños me eligieron como su alcalde, obviamente, con la mayor votación.

En el año 2011 participé como candidato a la gobernación de Cundinamarca obteniendo el respaldo de más de 130000 votos y perdí ante el señor Álvaro Cruz, quien no alcanzo a terminar su periodo porque fue encontrado, por la justicia, responsable de graves actos de corrupción.

Finalmente, en el 2014 por invitación generosa del expresidente Uribe hice parte de la lista al senado encabezada por él y actualmente me desempeño como Senador del Centro Democrático. Vale la pena recordar que durante cinco años y medio hice parte de su gobierno e igualmente integré el núcleo fundacional, primero del Puro Centro Democrático, y luego de lo que hoy es el Centro Democrático.

Mi vida política, entonces, siempre la he constatado en las urnas y no mediante especulaciones o ficciones de ninguna especie. Por esta razón, cuando me enteré que mi nombre aparecía en una encuesta adelantada vía Twitter por el periódico virtual LOS IRREVERENTES pensé, debo confesarlo, que seguramente mi nombre escasamente sería mencionado por algunos encuestados. La mayoría de quienes, a lo largo de mi vida política, me han acompañado con su voto no manejan el Twitter.

Algunos amigos bien intencionados me llamaron para sugerirme que promoviera por las redes y entre los twiteros el apoyo a mi nombre para esta encuesta a lo cual respondí que no lo haría porque me sentía como si estuviera en una feria comprando apoyos y votos (externalidades negativas dirán los economistas), lo cual siempre he combatido.

La verdad, en política no hago ni soy amigo de las ficciones. En política manejo realidades y más concretamente si se trata de elecciones contabilizo votos que corresponden a personas de carne y hueso que conocen mi pensamiento y confían que pueda hacer algo para cambiar las cosas y enfrentar las dramáticas y tristes realidades en que se desenvuelven sus vidas.

Por supuesto debo señalar que me sorprendí positivamente cuando me entere que 747 personas habían participado en la encuesta sobre mi gestión como Senador y que de ellas el 47% la calificaba como buena y el 21% como regular; algo de terreno he ganado entre los twiteros, reflexioné.

Y digo que me sorprendí positivamente porque mi militancia como integrante del Centro Democrático no ha sido fácil, pues el proceso de asimilación de mi presencia en este partido ha sido muy traumático y constantemente bombardeado desde afuera y desde adentro del partido. Los de afuera me tildan de converso y traidor y algunos de los de adentro desconfían y me miran con ojos de sospecha, como si fuera un infiltrado rojo en sus filas.

Del presidente Uribe siempre he recibido apoyo y solidaridad total; de mis compañeros de bancada en el congreso, a quienes respeto y admiro, no tengo queja alguna; igualmente de la mayoría de integrantes de la Dirección Nacional. Pero por debajo corren aguas turbulentas.

Con motivo de las elecciones parlamentarias de 2014, algunos grupos de politiqueros que participaron como funcionarios y fueron complacientes con la corruptela de varios gobiernos departamentales en Cundinamarca y cuya actividad principal ha sido difamarme, tergiversar la realidad política de Cundinamarca e intentar confundir con mentiras y calumnias al presidente Uribe, lanzaron su primera ofensiva tratándome de guerrillero infiltrado carente de apoyo popular, sin legitimidad alguna para integrar la lista del senado por el CD.

Como su propósito no prosperó, con motivo de las elecciones locales y regionales del 2015 lanzaron su segunda ofensiva e influyeron de tal manera en la dirección nacional que lograron que por parte de esta instancia se desconocieran las decisiones de la Convención departamental modificando ilegalmente la lista a la Asamblea departamental que se había conformado en el marco estatutario por los delegados convencionistas de todo el departamento.

Ahora, con ocasión de la preparación del partido para dar la dura batalla por la elección parlamentaria y presidencial, estos señores que se quieren tomar el partido en Cundinamarca como mampara para ocultar sus inconfesables propósitos, preparan su tercera ofensiva. Para ello ya han contactado a algunos miembros de la dirección nacional y a precandidatos presidenciales para meterles ruido y desatar de nuevo la desconfianza sobre mi militancia en el CD. Yo estoy tranquilo porque lo mío es la lucha política en la calle, con la gente en sus municipios, barrios y veredas y no las maniobras morbosas y sórdidas que se tejen con la lengua difamante y calumniadora en los salones de la zalamería y la adulación.

Por todas las consideraciones anteriores es que agradezco a LOS IRREVERENTES que haya incluido mi nombre en la citada encuesta, porque sinceramente pensé que los que no toleran mi presencia en el CD tenían mayor capacidad de daño.

Una respetuosa sugerencia final, estructuren mejor y más técnicamente sus encuestas, porque en la otra sobre los precandidatos presidenciales de nuestro partido uno de ellos, tal vez, el que mayor impacto ha causado en diversos sectores de la opinión pública casi no registra y quedo muy atrás en la contabilidad de LOS IRREVERENTES.

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