Petro, un peligro para la región

En entrevista para Diario Las Américas, Everth Bustamante habló del momento político que atraviesa Colombia, de cara a las elecciones a la Presidencia de la República del próximo 29 de mayo. Lo que está en juego es nada menos que la democracia.

Traemos algunos apartes de la entrevista, que puede ser leída en su totalidad haciendo clic aquí.

Colombia vive un momento político de suma importancia de cara a los comicios presidenciales. ¿Cómo analiza este proceso electoral?

Colombia se encuentra en una coyuntura muy importante para preservar el futuro democrático de la nación. Todos los procesos electorales de los últimos 40 o 50 años se habían surtido entre vertientes democráticas que, si bien tenían diferencias conceptuales, programáticas o ideológicas, coincidían en la preservación del modelo democrático y de libertades derivado de la Constitución de 1991, producto de esa gran confluencia de sectores, incluso de fuerzas como la guerrilla, que firmó un acuerdo de paz en 1990 y, por tanto, hizo parte fundamental de la nueva carta política. Hoy la diferencia es que, con seis o siete candidatos para la primera vuelta, hay uno que ha aparecido con cierto favoritismo en las encuestas, quien representa una expresión conspirativa frente al modelo democrático, un candidato que desconoce la construcción democrática que se ha hecho a lo largo de la historia. Nuestra democracia, debo aclarar, tiene defectos y faltantes, y nos toca trabajar mucho para superar diferencias de orden económico que han llevado a que tengamos cerca de 20 millones de pobres.

¿Se puede ver al señor Gustavo Petro como quien todavía estaría ejerciendo un rol de guerrillero, levantado simbólicamente en armas, conspirando contra esos procesos democráticos que usted resalta?

En Colombia el concepto de la combinación de las distintas formas de lucha, que fue una bandera del Partido Comunista hace más de 50 años, todavía se mantiene y Petro es una expresión de esa formulación teórica. Los acuerdos de La Habana, que hizo el gobierno de Juan Manuel Santos con las FARC, entregan parte de la justicia a los alzados en armas. Las FARC, como tampoco el ELN, han logrado el triunfo por la vía militar, y Gustavo Petro, que ha acumulado respaldo político en algunos sectores marginales de la sociedad, ha venido cobrando un respaldo electoral frente a la ausencia de triunfo militar por parte de las FARC. Vivimos un momento en donde no están ausentes las armas. Detrás de Gustavo Petro están las disidencias de las FARC, el ELN, el dinero del narcotráfico, el apoyo de Nicolás Maduro y las primeras líneas que se estrenaron con los actos de violencia callejera del 2020 y 2021, todo articulado en un nuevo escenario donde la cabeza de la parte política, de agitación, conspirativa y de llamamiento al levantamiento es Gustavo Petro.

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